viernes, 27 de mayo de 2011

Conclusiones

La obesidad es más que un problema estético, pues su presencia conlleva serios riesgos para la salud de los afectados. Ha alcanzado según la Organización Mundial de la Salud (OMS) caracteres de epidemia a nivel mundial, hasta el punto de catalogarse como una de las enfermedades crónicas más importantes del momento.
Quizá el tratamiento del trastorno se basa, esencialmente, en un plan alimentario bien diseñado junto con un programa de actividad física frecuente, los cuales, en ciertos casos, pueden ser acompañados por el uso de medicamentos. También es muy importante el control de las alteraciones asociadas como la presión arterial alta y el exceso de grasas (colesterol y triglicéridos) en sangre.
Algunos padres piensan que la obesidad no es una enfermedad y que no hay que tratarla cuanto antes. Es importante hablarlo con los hijos o con alguna persona que tengamos cerca y padezca esta enfermedad, y apoyarlos y ayudarlos al respecto. Es más frecuente que sufra un niño obeso que un mayor porque necesita protección y contención de parte de las personas que lo rodean.
Por último, y es aquí donde centro mi postura, desde el ámbito empresarial se deberían tomar muchas medidas o propósitos de mejora tales como: la progresiva sustitución de las grasas saturadas por las insaturadas en los alimentos, la elaboración de un etiquetado especial donde se ofrezca al consumidor una información nutricional más detallada acerca del producto... numerosas asociaciones empresariales que de un modo u otro puedan afectar a esta problemática se han aliado y han llegado a acuerdos conducentes a prevenir la obesidad infantil.
Lo fundamental ante esta problemática yo considero que es educar a la sociedad para crear hábitos alimenticios adecuados y generar la cultura de ejercitarse. Un fenómeno que necesita de acciones urgentes para evitar que en un futuro acabe con la vida de millones de niños y adultos en el mundo.

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